Palimpsest

Evolving notes, images and sounds by Luis Apiolaza

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Escogemos producir madera de baja calidad

Tercera patita(*). La semana pasada participé en tres reuniones en el éter (online dirían algunos), discutiendo investigación en diferentes aspectos del sector forestal, tanto en plantaciones como en bosque nativo. En una de ellas, alguien comentó acerca del bajo nivel de calidad de la madera: la proporción de madera de pino radiata que puede ser usado en la construcción es muy baja. ¿La razón? Es una especie de baja calidad.

Mi opinión es diferente: la crisis de los pequeños y medianos procesadores forestales es parcialmente autoinfligida por el sector forestal. No es que el pino radiata sea intrínsecamente malo para producir madera estructural y de apariencia; es mediocre, pero sirve. El problema es que dónde ha sido establecido, el tipo de material genético y el manejo silvicultural han sido optimizados para producir cantidad y no calidad. No solo por los pequeños y medianos, sino por los grandes también. La pulpa de madera domina el negocio y condiciona muchos otros aspectos de la industria basada en plantaciones de especies exóticas.

Por eso cuando escribía de qué y a quién subsidiamos, de que repetir actividades pasadas va a terminar repitiendo los resultados, tenía esto en mente. Por los últimos 50 años la industria a escogido producir madera de baja calidad y cualquier conversación de subsidios debe partir de esta base. No quiero estar el año 2074 teniendo esta misma discusión.

No faltará quién cuestione estas opiniones como negativas y pregunte ¿qué haces para cambiar las cosas? Bueno, las tres reuniones son para tres proyectos con esa intención.

(*) Término de cueca. Los dos post anteriores son ¿A quién subsidiamos en el sector forestal? y ¿A quién citamos en el sector forestal?

A dollop of Spanish

Most of my followers are English speakers (native speakers, second-language, third-language, nth-language speakers) so they could be confused by my occasional posts in Spanish. Well, I was born in Chile and grew up in Chile, Venezuela and Argentina so it shouldn’t be a surprise that I have professional interests in Latin America. I care deeply about forestry and breeding as professional activities and have opinions, some would say too many opinions 😉, about improving the way we do things.

We should question the status quo, because “best practice” sometimes it is just “meh practice”. We need kaizen, continuous improvement, but we also need to reevaluate what we are doing and how we are doing it: discontinuous improvement (kaikaku). Obviously I also happen to have too many opinions about how forestry, and in particular forestry subsidies, should run in Chile, therefore, you patient reader get posts in Spanish.

As you might guess, some of the opinions will not win popularity contests but they are part of my “critic and conscience of society” academic role. I also have an interest in history and contexts, which might help to explain some of my comments.

Discussing some issues in forestry feels like riding a bicycle in tree canopies.

¿A quién citamos en el sector forestal?

En mi post anterior preguntaba ¿A quién subsidiamos en el sector forestal?, lo que despertó una buena y civilizada discusión. Aprecio mucho la posibilidad de conversar así.

Hoy ví que Horacio Gilabert puso un link a una columna en El Mostrador que nos recordaba las palabras de Jacques Chonchol a la Asociación de Ingenieros Forestales en 1970. Un llamado a plantar árboles en tierras erosionadas por la eliminación de bosque nativo y sobreexplotación agrícola. Muy interesante, pero me preguntaba del contexto: rara vez uno escucha palabras de un fundador del Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU) en la discusión forestal actual.

Es fascinante recordar lo que dijo Chonchol, Vicepresidente del INDAP durante el gobierno de Frei y Ministro de Agricultura de Allende (implementando la reforma agraria) con respecto a la necesidad de plantar árboles en Chile. Ahí ya hay más contexto: era plantar pero hacer otros cambios radicales.

Viene a colación recordar que el mismo Chonchol publicó el libro “Por una nueva reforma agraria para Chile” en 2018, en que el capítulo 14 llama a “evitar la extensión del monocultivo forestal” y el capítulo 12 a “evitar la nueva concentración y extranjerización de la tierra” y el capítulo 17 a “devolver a las comunidades mapuches las tierras usurpadas y desarrollar una política de mejoramiento económico y social de los pueblos indígenas”. Uff, ¿Mucho contexto? Quizás. El libro es asequible y conviene darle una mirada antes de invocar a Jacques Chonchol como un partidario de más plantaciones de pino y eucalipto.

Yo también estoy de acuerdo con que necesitamos más árboles en Chile pero—como decía en un comentario en el post original—no podemos repetir los subsidios del DL701 y esperar un resultado diferente. Necesitamos paquetes tecnológicos que conduzcan a un manejo forestal que produzca madera que califique de grado estructural si queremos madera para construcción en altura. En caso contrario, vamos a seguir alimentando el mercado de metro ruma, con poco valor agregado, pasando parte del subsidio a las empresas de pulpa y las PYMEs continuarán quebrando por falta de materia prima apropiada.

Podemos pensar en plantar algunas especies nativas; he escuchado cosas muy interesantes acerca de roble, raulí y su híbrido, viniendo de la Universidad Austral. Podemos usar otras especies exóticas también, que amplíen la cadena productiva con más alto valor. Ahí estamos hablando de subsidios interesantes y de un sector forestal más diverso. Buscando algo así entré a estudiar Ingeniería Forestal un día de marzo de los años ochenta en Antumapu.

¿A quién subsidiamos en el sector forestal?

Las últimas semanas ha habido una ofensiva comunicacional grande del sector forestal chileno, con participación de las empresas grandes, CORMA, el Colegio de Ingenieros Forestales, etc. Editoriales, entrevistas a página completa, cartas al editor… acceso completo a los medios. Instalando la idea de una crisis del sector forestal, de la necesidad de “apoyo” del gobierno, de incrementar la seguridad en la macrozona sur y de políticas que impulsen la expansión del área plantada.

Un componente importante de esa ofensiva comunicacional es establecer como punto de prensa la necesidad de subsidios, en ocasiones indirectamente (“el área forestal creció mientras hubo subsidios, ahora no”), a veces directamente (“necesitamos subsidios”). Otro componente es destacar que el apoyo es para la pequeña y mediana empresa, no las grandes, porque se ve feo que empresas con capitalizaciones de miles de millones de dólares anden pidiendo apoyo del Estado.

Estaba en la ducha, lugar de origen de muchas ideas de investigación y artículos, pensando en esta historia cuando me surgió la siguiente duda: ¿Cuánto de los subsidios a la pequeña y mediana empresa es, al mismo tiempo, subsidio a las grandes empresas?

Línea de pensamiento: el mercado de trozas de pulpa es un monopsonio o un oligopsonio para los pequeños y medianos propietarios forestales (uno o dos compradores, depende de dónde uno esté). Las empresas de pulpa tienen sus propias plantaciones, pero también compran de terceros y fijan el precio de metros ruma (unidad de volumen 1 m x 1 m x 2,44 m), afectando en buena medida la rentabilidad de pequeños y medianos propietarios. Subsidios a las plantaciones se transfieren, al menos parcialmente, como subsidios a las empresas grandes que logran mantener su rentabilidad por medio del precio de metros ruma.

Me gustaría saber si hay estudios que han mirado a este ángulo del problema. Esto es lo que pensaba mirando desde la distancia al sector forestal chileno, necesita ser pulido, digerido, dado vuelta, procesado y escrito con más claridad. 🙂

Do you remember your first time?

You were nervous. Would they like it as much as you did? Would you make the cut? Your first manuscript as a senior author tends to be a memorable experience. On one side, you have been working a long time, coming to terms with the problem, learning, building models, polishing the words [insert a few iterations here] until you submit the manuscript. It is a hopeful act.

Do you remember the feeling of the first acceptance? Your work was judged good enough to be published in that special journal, the one you like. The one were so and so, the authors you admire, published their work. Later you’ll understand that there are diminishing returns, so your tenth article will not provoke the same reaction, and your fiftieth article… you get the idea.

Do you remember your first rejection? Was it just a “desk-rejection”, wrong journal, no big deal? Or was it a “we hate the manuscript, what a turd”? This one can hurt, but there are diminishing returns too: your tenth rejection is more like “meh, what do they know?”.

Both the acceptances and rejections are of that particular piece of work. They are not about you, although some referees (typically referee No2) sometimes manage to make it feel personal. You are not a better or worse person because of the comments of a random set of referees. It is good to remember that a different sample of referees could have told you something very different about the manuscript.

I do remember the first acceptance; I barely remember the first rejection. I do look at those experiences with older eyes, thinking that in both cases I would write the manuscript very differently today.

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